P R E Á M B U L O

 

                                                                                                                                  *

                                                                                                                                 para ir

                                                                                            ascendiendo,

   por las laderas de la

    inmanencia hacia el umbral

      de la trascendencia, hay que ir

      dejando adherencias y liberando lastre,

     adelgazarse y perder peso, para que la ascesis

      sea posible; del modo en que las nubes sueltan agua

      para traspasar las cumbres o el montañero reduce su

 bagaje por acrecentar su resolución.

     partir de un punto significa tener un objetivo, una meta, medios

de los que disponer. comenzar un viaje, sin un bagaje

     espiritual, que arrope la odisea, pudiera ser el fallo de un infausto arribe.

      se necesita que un punto galvanizador dé consistencia; como el de las tres incógnitas 

  délficas que la pitonisa propuso a edipo para ser proclamado rey corintio y gobernar:

                       "quién será el animal, que por la mañana no sabe de dónde viene, ni sabe qué es lo que hace

                    durante el día; y desconoce, echada la noche, hacia dónde caminará en su sueño; que no es otra la

                pregunta que la formulada por los pensadores de todos los tiempos, al decir: "no sabemos bien de dónde 

            venimos, ni qué  hacemos en este planeta (puerta que se abre a la inmortalidad, o a la nada, dependiendo de las 

         creencias personales) ni hacia dónde vamos". para llegar al más allá, será preciso partir del hoy, sin que éste nos 

          impida colocarnos en lontananza del mañana; no, sin antes, echar una mirada retrospectiva al ayer, en que, en

       nuestro devenir, progresamos; desde una consideración creaccionista o evolucionista, no contradictoria ni opuesta.

 

-1-

 

                                                    LOSCRISTALESDELANIEVE                                                    

                                 "cuando el viajero regresó  de aquel viaje aún tenía encendidas sus luciérnagas."

         --------------------            

----------  

-  

el centinela de la noche estrellada comprendía

que el éxito de su contemplación gravitaba

en colocarse en el lugar preciso y en el momento indicado.

 

vigía permanente, permanecía allí,

sobre los peldaños de aquella escalera,

 a la espera de que,  tras los visillos, el arcano se desvelara

y dejara verse lo inefable del trasunto.

 

colocado en la cúpula centelleante, en el lugar

 donde un rayo de luz irisado pasa,

a través de un cristal, y se convierte en hielo escarchado,

era el momento sideral de la noche callada, en que el frufrú

 de una estrella palpita, como luciérnaga de corazón febril.

 

su mente itinerante, concentrada en la contemplación de aquel infinito,

 ha de dar su fruto; sin que el desencanto provoque la imprecación;

con lo que dejaría de ser cortesía de expectantes, la humildad.

 

de ningún modo puede ser forzado lo gratuito, reservado

sólo a los practicantes del acatamiento, por quienes saben cuán grande es la ignorancia,

 cuán ansiado el deseo y cuán exiguo el derecho de verse

 el trascendente obligado a mostrarnos lo reservado, caso

de ser elegidos, sin saber por qué grandezas o deméritos.

 

el trascendente es un emigrante que se fue, y nos dejó en la frontera;

sin más comunicación que lo virtual de lo posible, si permanece

en lontananza  nuestra remembranza, como vírgenes deseosas de su amado esposo.

 

sólo en la vigilia cósmica, de quien espera lo indecible,

puede aspirar a lo inexorable del prodigio: miráculo de los dioses,

esperado por el hombre, que, oteando el cielo, afianza su creencia.

 

a la mañana siguiente, un manto de plumas de ángel,

 copos de nieve,  cristales irisados tenía cubierto el suelo.

¿alguien sabe bien cómo, tras una gota de agua evaporada,

 pudo surgir, en el frío de una noche estrellada, el maná de las montañas?

 

 

                                                                                                                                              

                                                                                                    - 2 -    

                                                                                     

                                                                                    ELIOS, DELUZYFUEGO

                                                        

                                                                    con el ascenso y témporas de helios (el sol)

                                                            sobre las barandas incendiarias de la aurora, l alto, como arena de playa           ,

                  duna de desierto o cámara de gas.                   

     

          surgen, al dilatarse la pupila, lenguas de fuego en la mirada,

    sobre el horizonte, y crecen, sin fin, los espejismos.

   

con esta olla ardiente,  que irradia el disco solar, no hay excusa para abandonar

redondel  de la tarde fenecida- el centinela, no. éste debe hundir el dardo de su mirada,

cual lancero de crisol estival, y contemplar, de los fulgores de helios,

su esencia expandida y develamiento latente.

   

son la luz y el fuego quienes dilatan y expanden su aura,

 y estallan infinitas partículas vivientes, en derredor, de energía holística.

     

ninguna fuerza vital es indiferente al gran talismán,

 si recoge el impacto de su fuerza, su trascendental alcance.

    

el poder de elios es onnímodo, y sin él nuestro latir es inútil.

de él  dimana la fuerza, y sin ella todo viviente será un carámbano.

   

emerge cada día de sus sudarios, y toda criatura

lo acoge  con  reverencia, cual dios de la vida.

a él se entrega, y de él recibe luz y energía.

                         

                

 

 -3-   

                      

LASBARANDASDELCIELO

 

 

(blog de luminarias y tornasoles,

para videntes-soñadores;
de auroras y madrugadas,

y trascendentales-miradores.)

 

preámbulo:

se había calzado los zancos para ascender a una nube.

aquélla que se dejaba alcanzar, como por quien se sube a una escalera.

prestigiditador de altura, el ascensorista, sacó su registro prolongador,

permitiéndole ascender unos metros de años luz hacia el infinito.

¡deseo alcanzado, presunta sorpresa!

colocado, en el andamio del universo,

¿habría de sentir vértigo de inmanencia,

cuando podría superarlo la trascendencia?

¡habría que meditar:

entrar en sí mismo, para salir;

ascender, colocarse en otra dimensión...

y tener un sueño ensoñador!

entonces, se alzó de puntillas por asomar

y , contemplar, tras las bambalinas,

qué habrá del lado de la trascendencia:

 

 

 

 -4.-     

                                                 

ATALAYACÓSMICA

 

(blog de orientación vital

para aventureros-marinos,

de dimensión trascendental 

para oteadores-vigías 

de su destino). 

           .         

desde que tuvo conciencia de sí mismo

supo que su mirada de centinela se encontraba allí.

 

ni ajeno ni indiferente, a cuanto le rodeaba,

formaba un todo armónico con su mundo.

 

aquella dependencia óptica llovóle a una mirada

luminosa, forjadora de yunques minerales.

 

su pupila, en aquella tesitura, tan hecha

a mensajes cósmicos, hubo de acomodar

su cristalino focal, por descubrir el arcano,

al ángulo vital, más allá de la niebla envolvente.

 

mas el tiempo, derramado como un líquido,

¿será, cual gotas de rocío, condensadas;

de su memoria, en el vacío; y, sin fugas, para el olvido?

 

desde siempre... desde que se encontraba allí,

nunca supo bien, con claridad, de dónde procedía;

y, si conseguiría aquella revelación,

que le diera la fuerza suficiente por seguir

caminando hacia su destino;

pues el más allá podía estar escrito en las estrellas.

 

pero aún desconocía aquella gravedad de sus extremos.

 

por eso, habrá de permaner

vigilante; cual vigía,

presto a que sus luminarias

sean testigos

de tan feliz

suceso.

  

¿la nada?

- no existe.

- ¿tras la efigie?

- su ambigüedad.

- ella ¿es envolvente?

- de innumerables ropajes.

- deshojada, ¿muestra su gen?

- ida la niebla, surgen las formas.

- y, tras el túnel ¿la noche?

- no: una luz violeta.

- ¿sin más que color?

- no: los primeros personajes.

- ¿de quiénes?

- de tus antepasados domésticos.

m. sm. l.

   

 

-5- 

               PRADANIAJUBILOSA                      

 

(blog de perspectivas y encuentros,

de veredas y caminos para peregrinos

licenciados en trascendencia).

blog de perspectivas y encuentros,

de veredas y caminos para peregrinos

licenciados en trascendencia).

--

retornaba el viajero a su origen, como el salmón a su río.

 

lo hacía, con una frecuencia doméstica,

llevado por un impuso, que él llamaba "vitalista".

 

 cada  impulso, que le acercaba, no le concedía mayor mérito.

 

a su entender, aún no le concedía el sagrado valor de las raíces,

 ni a la tierra, que le vio nacer, el honorífico

del último descanso;

los genes de la memoria le guardaban el buen hacer de

sus antepasados, llevados por retomar el ascenso del río,

tocar el nevero de "fuente palacio" y desovar.

 

eco-pradania: pudo haber sido virgen.

así lo denomina su toponimia.

 

"pradania", lugar de arbolado de la familia de los "arces";

 al que se le añadió el patronímico de "les foguedes":

  montaña-paramera  

de arbolado caducifolio;

tierra de campos o de godos,

pero antes: tierra de vacceos, limítrofe de cántabros,

pudo ser coto romano de caza,

que, por la horadada de mave,

llevó sus huestes hasta campóo, sin éxito.

--

ahora vuelve hacia ti su mirada.

 

en sus luciérnagas anidan seis décadas de luminarias,

con mirada de nostalgia;

 sin lugar al pesimismo.

 

con el siglo XXI –y tras tres décadas-

 la democracia llegado ha a esta aldea desarbolada;

y el orgullo, por dominar la gleba, aún sigue latiendo.

 

¡"pradania", de júbilo!; mirada,

desde la colina de la cerrilla

es: campo cereal, luz celeste, mirador

de trascendencia, donde se mece el trigo.

 

 

                   - 6 -                  

                                                          LASBARANDASDELAIRE                                           


(blog de caleidoscopios y luminarias,
de signos y símbolos cambiantes,
de espejos para caminantes que,

en lontananza, tocan

el cénit de los vientos.) 

 

con ahínco y resolución se había colocado allí,

donde la luminaria podría revelarle el sino de su secreto.

 

abrumado por aquella soledad, ebrio de perspectiva,

esperaba que aquella penumbra diera paso

a una mañana de gloria.

 

seis décadas frisaban las luciérnagas de sus ojos,

hechos a ráfagas y yunques incendiarios,

oteadores desde las altas barandas

por ver qué rayo de luz se cuele y

traiga la revelación de tan esperado arcano.

 

debería persistir allí, en espera del secreto,

si quería contemplar cielo y tierra, fundidos

en un abrazo; y en su big bang cómo una corriente

de energía nos ha de elevar por las autopistas del alto cielo

al encuentro de la dicha y conocimiento,

que permita ver el luminoso esplendor

de la eterna ciencia.

 

  

   -7-       

 

              LOSVENTANALESDELABRISA                

 

 

(bloc de reflejos y cristales,

de luminarias y rayos, de evanescencias y

percepciones cósmicas para la trascendencia.)

 

aquel personaje no sabía bien que, mientras caminase,

tenía que hacerse alguna violencia, aunque sólo fuera por hacer

del caos cotidiano un cierto orden para la supervivencia.

 

el que permaneciera, junto al camino, impasible, sin un gesto

de que también deseaba ir hacia adelante, en contra de su casual inercia,

sabía que le habría de colocar en una situación

diferente a los minerales.

 

de quienes pasaban, frente a él, caminando hacia su destino,

intuía que lo hacían, más impulsados por una meta inevitable

que por un fin indubitable.

 

aquel cierto impulso, que le nacía, le venía más de un fondo secreto

que de una realidad palpable; y la fuerza, que le impulsaba,

constituía un aliento permanente para no desfallecer, en el intento

de crecer y de llegar a un puerto; aunque éste se presentara dubitativo,

 a semejanza del marino, que sabiendo de su partida, se deja

orientar por la brújula de su instinto, para llegar a su destino.

 

por eso aquel caminante hierático no llegaba a comprender cómo tres

generaciones encontradas, caminaban en disyunción, dispersos o

en confrontación violenta.

 

 y, aunque el destino fuera común,

se convertía en dramático o trágico en la concepción de sus existencia:

¿ irracionales, llevados de una mala estrella ?

 

                              mariano san millán lópez